El Adarve

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2003-11-18

Comprar en un hiper

No se si os habrá pasado a vosotros pero....

Un sábado descubres que tu nevera está llena de telarañas y que, algunos productos que guardabas para mejor ocasión, caducaron en Abril del 98. Decides por tanto que no puedes aplazarlo por más tiempo y te mentalizas que tienes que hacer una visita al hipermercado. Piensas que si te vas temprano, después de comer, te sobrará tiempo para prepararte una buena cena y ver el partido de fútbol de la 2 de Televisión que, al parecer, según las noticias del Telediario, se presume muy interesante.

Haces una lista en casa: Cerveza, Whisky, coca-cola para el Whisky, frutos secos para el Whisky, ginebra por si se acaba el Whisky, en fin, lo imprescindible si eres hombre. Y añades algunos lujos asiáticos: café, galletitas, espuma de afeitar, cuchillas y poco más, porque, entre otras cosas, no te acuerda de más. Así que decides que lo mejor es improvisar el resto.

Te animas diciéndote de que estamos casi al final de mes y de que nadie tiene un puto duro. Además, a estas horas la gente estará durmiendo la siesta, por lo que eufórico piensas hacia donde diriges el coche. Al final te da igual ir al PYCA, al INCONTINENTE, o a ese de ALTRAPO, son todos iguales. Pero como el coche sigue andando, decides ir al más cerca.

Ya en las inmediaciones del centro, hay un atasco de mil pares de cojones, lo que te hace pensar que cientos de miles de gilipollas han pensado igual que tu. "Mal vamos Manolo, mal vamos, te dices a ti mismo".

Aguardas la cola hasta llegar al parking, pero no hay ni un puto sitio para aparcar. De pronto, cuando estás a punto de marcharte, ves una maruja que se dirige a su coche. Frenas en seco y te dices para ti: "De aquí no me mueve ni el Tercio de la Legión". Eso si, la maruja no tiene prisa. Tranquilamente abre el portón del auto, y comienza a meter las bolsas una a una, despacito, revisando su interior, como si no fuera su compra, como si le extrañara ver el paquete de garbanzos ahí. Importándole un huevo tu tensión nerviosa que, por otro lado, está empezando a subir descaradamente.

La maruja por fin, después de buscar durante 10 minutos en el bolso las llaves del coche, abre y entra. Oyes como rasca la caja de cambios al intentar meter la marcha atrás. Piensas que si fueras su marido, le habías pegado ya dos hostias. Al final se encienden las luces de marcha atrás. Rezas para que no se le cale. Se le cala. Miras al cielo y comprendes que es lógico que no te hagan caso después de los años que llevas sin ir a misa. Vuelta a empezar. Punto muerto, meneos a la palanca para asegurarse que está en punto muerto, rasca-rasca de la caja de cambios......... Al fin sale ella y entras tu maldiciendo eso de la igualdad de sexos.

Miras el reloj. Se te han ido tres cuartos de hora pero te animas diciéndote que lo peor ya ha pasado. Respiras hondo y te calmas. De pronto, te das cuenta y pegas un grito del copón: "Me cago en la leche y en to lo que se menea". No tienes monedas para coger el puto carrito. "Mal vamos Manolo, mal vamos, te vuelves a repetir"

Miras a la izquierda, a la derecha, de frente, por detrás y te das cuenta de que estás al quinto coño de la caja central. Piensas que si alguien pusiera un negocio de préstamo de monedas se forraba; estarías dispuesto a pagar intereses del 200% y garantizarías la póliza con tu vida si fuera necesario.

Por fin te cambia la caja central. Le has dado veinte euros y como son muy disciplinadas, te han soltado todo en moneda fraccionaria. Ahora tienes 20 monedas de euro jodiéndote los bolsillos, pero ahora en las inmediaciones de la puerta no hay carritos. Te recorres otra vez la diez hectáreas de parking buscándolo. Te tocas el pulso y supones que la tensión arterial se ha disparado a 20-14. De pronto divisas uno cerca y te abalanzas sobre él con esa sonrisa de gilipollas que solo se les pone a los que viven la misma situación.

Empiezas a buscar al puerta de entrada que, como siempre la dejaste a tomar por culo de donde te encuentras con el carrito. Mientras que te diriges al interior del centro, te cuestionas ¿Por qué todos los carritos tienen una hoja de lechuga? ¿Es que hay un grupo de empleados que las va colocando por la mañana, una a una? Cuando no es temporada de lechuga, ¿de donde las importan? ¿contribuye esto al aumento de la inflación y el déficit comercial? Y además ¿Por qué siempre te toca un carrito con las ruedas jodidas? ¿No será mejor reciclar el grupo de empleados lechugadores a mecánicos reparadores de carritos?

Bueno, ya estamos dentro, te dices. Pero, de pronto, mientras te diriges a tu destino, te asalta una patinadora que te ofrece la tarjeta de crédito del hiper. La patinadora está superbuenísima, por supuesto.

-Señor le voy a comentar las muchísimas ventajas de nuestra tarjeta, bla, bla, (Tu no le quitas ojo a las tetas,) bla, bla,... solo un 2% de interés.
-Preguntas ¿anual? La pobre que todo lo que tiene de buena lo tiene de boba contesta:
-Si, no, no sé, pero me parece que 2% al mes, espere que ahora se lo confirmo, y se marcha hacia el stand de tarjetas para consultarlo.

Te das media vuelta adentrándote en el interior, mientras que por la megafonía atrona el último disco de la Rosa de España. De vez en cuando una voz monótona insulsa y anodina interrumpe para lanzar una oferta. El sonido es tan malo que tu oyes: "Te follo y te toco las tetas", cuando en realidad la voz ha dicho: "Muslos de pollo a tres con sesenta".

Joder, Manolo, estas de cojones, piensas entre risas.

Es ahora cuando de verdad empieza tu calvario. Los pasillos están atestados. ¿por qué solemos dejar el carro en medio del pasillo mientras vamos a buscar productos 200 metros mas allá? Es una jungla. No hay reglas. Nadie cede el paso. No existen semáforos, ni señales. Una vieja gorda que va detrás tuya, te ha golpeado ya tres veces con las defensas metálicas del carro, en los tobillos. La miras con los ojos inyectados en sangre, pero la muy jodida ni siquiera se da por aludida.

Miras alrededor y ves familias que han venido al completo para comprar:

La Mamá que estudia cada artículo detenidamente, lo compara con la competencia, lo sopesa, analiza ingredientes, fechas de envasado, caducidad, precios,etc etc. ¿Pero que cojones mira? ¿Es que acaso está preparando una OPA hostil al grupo El Gallo? Joder solo es un paquete de macarrones, coño.

El Marido, por el contrario, con cara de culo estreñido, está a punto de soltarle la tercera hostia al niño de 6 años que lleva tres horas llorando por un chocolate que regala cromos de Pokemon.

La hija mayor, de 18 años, lleva unos pantalones negros talla 48 a punto de estallar. Top que apenas contienen unas desproporcionadas tetas y dejan ver un ombligo perdido entre michelines flácidos. Para más colmo, no deja de aconsejar a la madre:

- Compra los macarrones con salvado que son dietéticos y activan la eliminación.

Les miras con cara de perro y piensas: a ti si que te eliminaba yo, y a tu padre, y a tu hermano y a la madre que parió y ... de pronto comprendes porque en EE.UU. la gente se compra un rifle de asalto, entra en un sitio de estos y organiza una carnicería.

Te vuelve a despertar el sonido de la megafonía: "En oportunidades entre todos se la mamamos bien mamá". Te quedas medio alucinado y comprendes después de repetírtelo mentalmente que lo que han dicho es: "En oportunidades vestidos rebajados Pre-Mamá"

Vuelves a sonreirte, pensando que la cosa del oído está siendo preocupante.

Llevas una hora dentro y estás sudando, jadeas, tienes los riñones al jerez de tanto luchar con el puto carro. ¿es que tienen vida propia? ¡Si es que toman su propias decisiones!. Tu quieres ir a la derecha, él se empecina en girar a la izquierda. Consientes, vas a la izquierda, total tenía que ir a la sección de café e infusiones. De pronto cambia de opinión y se para. No quiere andar el muy cabrón. Empujas y lo consigues, pero esta vez se escora a la derecha. Envistes la góndola de las compresas, y caen varios paquetes de compresas con alas. La gente te mira, cuchichea y tu acabas cagándote en la madre que los parió.

Después de dos horas de amargado sufrimiento, ya has comprado casi todo. ¡Ah te falta la sal!. Alguien puede decirme que mente retorcida decide la ubicación de la sal en un hiper. ¿Pero donde cojones está?. Además cuando los necesitas, no hay nadie a quien preguntar. Es como si fuera un selfservice, cuya traducción más o menos significa: "búscate la vida, gilipollas".

Si yo fuera quien organizara esto, lo tendría clarísimo como hacerlo:

En los estantes de arriba el Whisky, debajo la coca-cola, tercer estante frutos secos y a ras de suelo: Sal, pepinillos y papel higiénico. ¡Joder, que es muy sencillo!.

Bueno, encontramos la sal después de veinte minutos más. Total tres horas y cuarenta y cinco minutos.

Te diriges a la caja y te das cuenta de que hay lo menos 80 cajas. Todas repletas. Llevas 14 artículos por lo tanto no puedes ir a una caja rápida. Te preguntas si el pack de 6 latas de coca-cola ¿cuenta como uno o como seis? La caja de palillos ¿como una o como cien? La botella de Whisky, ¿como una o como 14 cubatas?

Te pones a la cola de la numero 64 y esperas.

La cajera, es tan lenta que cazando caracoles se le escaparían todos por velocidad. Tu presión sanguínea no da para más. Eres como una olla exprés a punto de explotar. La señora que está pasando los artículos en ese momento, vuelve a mirar con asombro cada uno, como si ella no los hubiera puesto ahí. La que está justo delante tuya, te dice:

- Oiga joven, ¿Podría vigilarme un momento la compra, que he olvidado el perejil?

Y se va antes de que hayas tenido tiempo de abrir la boca y decirle que si o que no.

La cajera se queda sin cambio. Nos quedamos todos quietos esperando a otra patinadora que está también como un tren, que traiga el cambio. Siguiente cliente y la del perejil sin aparecer. Al nuevo cliente no le funciona la tarjeta, o no hay línea, yo que sé. Prueba con otra tarjeta. Mientras piensas: El partido de fútbol debe estar cerca del descanso, a ver si llego para ver la 2ª parte. Y la del perejil sin aparecer.

Finalmente tienes que empujar tu mismo el carro de la señora del perejil y aproximarlo a la caja y esperas a que aparezca. Detrás tuyo empiezan a protestar y has oído que te han llamado Gilipollas por no saltarte el turno. Piensas en que si hubiera una sección de Armería, te comprabas un kalasnikov y después de vaciar el cargador te ibas a quedar la mar de relajado.

Llega por fin y no solo trae el perejil, viene con las manos llenas de paquetes.

Esperas. Esperas mas. Por fin, tu turno. La cajera no deja de mascar chicle. Vaya por Dios, el paquete de papel higiénico tiene mal el código de barras y debe llamar a caja central para consultar el precio. Miras para atrás y ves odio en la mirada de todos los que están en tu cola. Sientes vergüenza.

Pagas y mientras sales oyes nuevamente por megafonía: "Te froto el cipote con mis nalgas".

Piensas que: o tu estás obsesionado con el tema, o tienes un oído caprichoso.

Mientras te acercas a tu coche, que lo dejaste a tomar por culo, intuyes que el mensaje era: "En oferta un bote anti-algas".

El caso es que ya ni partido ni hostias y llegas a la conclusión de que nunca debiste salir del hogar materno.

En el Adarve a las 01:09 | Jota | 4 Comentarios | #



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Comentarios

1
De: cordelia Fecha: 2003-11-20 06:45

No me extraña que te digas a ti mismo que mal vas y es que realmente vas mal.A ver :llamas a una inocente ama de casa que puede ser tu madre"maruja",le quieres dar dos hostias y encima te crees superior por ser hombre y que tu caja de cambios no rasca.. A donde no debiste salir es a este mundo que no necesita tipos como tu.



2
De: Jota Fecha: 2003-11-21 00:12

¡Cordelia, cordelia!
¡Qué confundida estás!
Nada más lejos de la realidad lo que comentas.
Esto que escribí es algo que circula por la red y que recibí el día anterior. Me pareció (es mi opinión) gracioso y por eso lo envié.
Si te has sentido ofendida, pues lo siento. No era mi intención sembrar en tí, el sentimiento que desprendes.
De varones o marujos (como tu quieras denominarlos), también hay mucho en el mundo del Señor.
Y también toca exponerlos como algo gracioso.
El problema no es ese, Cordelia, el problema es que haya gente que sepa leer las cosas y se las tome con buen humor, aunque eso, presumo que no es tu caso.
De todas formas, gracias. Gracias por leer esto que escriben (en este caso copian) tipos como yo, para......personas tan respetuosas como tu.
Un saludo, Cornelia.



3
De: cordelia Fecha: 2003-11-21 02:13

Me alegro muchisimo de haberme equivocado y te pido perdón. La verdad esque lo que había leido tuyo me ha gustado y no me esperaba eso. Menos mal que no vas a pegar a ninguna maruja en el hiper, ya puedo ir tranquila.Comprende que a veces una se mosquee,porque hay muchos comentarios machistas y no me lo esperaba yo aquí , donde la gente demuestra más inteligencia que en la vida real,y los blogs son la "zona" de internet más aceptable. Te reitero mis diculpas.Chao..



4
De: Jota Fecha: 2003-11-22 00:05

Amiga Cordelia:
Como no podría ser de otra forma, disculpas aceptadas y, sin duda, agradecidas.
Cordialmente tuyo.
Un saludo.



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