La Pasión
Después de un tiempo de ausencia, por motivos que no vienen al caso, vuelvo a reanudar mis aportaciones a esta bitácora, con un tema que ha levantado mucha polémica: la película de Mel Gibson, La Pasión.
Fui a verla el Sábado Santo, por aquello de estar en fecha y, la verdad, fui premeditadamente preparado por aquello, también, de los comentarios que de una y otra fuente, se habían publicado. ¿Que en qué consistió dicha preparación? Bueno, pues diríamos que me preparé para ver la película de forma objetiva, sin intentar buscar en ella algo ya concebido o algo que me afirmara en tal o cual idea. Valga la expresión, “de forma aséptica”, en este caso.
Y debo de reconocer que, valiéndome de esa objetividad, la película me pareció un auténtico peliculón en todos los sentidos. Está bien montada, bien ambientada, bien iluminada, bien argumentada, bien escenificada, bien documentada, bien interpretada, y bien dirigida, en cuanto al control del “tempo” de la misma. La película te envuelve desde el principio, manteniendo tu interés, aún sabiendo lo que va a suceder.
Es cierto que todo lo dicho sobre ella tiene cabida. Es cierto que todo lo que se quiera buscar en ella, se encuentra fácilmente. Quien quiera ver un grado de antisemitismo, lo encontrará y, si se quiere, hasta enfatizado. Quien quiera ver sangre, crueldad y ensañamiento, lo encontrará sin dificultad y en cantidad abundante. Quien quiera afirmar y reafirmarse en su creencia, no tendrá más ni mejor ejemplo de ayuda. Quien busque ............., encontrará.
Pero no es menos cierto que todo eso es producto de una fiel y pasada realidad.
El consejo judío de la época, o mejor, los que dirigían ese Consejo, acaparaban un enorme y aplastante poder sobre los demás. Ellos eran la Ley, la salvaguarda de la palabra de Dios y los máximos intérpretes de la misma. Y Jesús, un humilde “agitador” de masas, que quería desmantelar su bien ganado acomodo. No solo era imperdonable su actitud, sino que había que perseguirla hasta eliminarla. De ahí su ensañamiento justiciero al pedir, hasta el hartazgo, la crucifixión.
En cuanto al proceder de los legionarios romanos y el ensañamiento físico que tuvieron con Jesús, no es más que el reflejo o alargada sombra de su desdicha al encontrarse en aquellas tierras. Desde Pilatos, hasta el último legionario, consideraba su destino allí más como un castigo que como un servicio más a Roma. De ahí su terrible actitud.
Por otro lado, no es menos cierto que la condición humana, adolece de algunos vicios que, en masa, florecen con la máxima agresividad.
Y que, afortunadamente, también se encuentra en la generalidad lo mejor de esa condición humana. Sentimientos afectuosos, temerosos, apenados, justos o misericordes, se dan también en la película. Casos de Pilatos, José de Arimatea, el llamado Cirineo, el buen ladrón, la Verónica, son ejemplos de esos sentimientos positivos del ser humano.
El Director, (a mi me ha sorprendido), no ha hecho más que mostrar una realidad siempre callada hasta el momento. Una cruda realidad, vale, pero realidad al fin y al cabo.
Que podría haberse limitado la parte sangrienta, seguro. Que podría haberse recortado la escena de los latigazos, seguro también. Que podrían haberse suprimido las escenas más impactantes de la crucifixión, indudable. Pero, y es una pregunta, hubiera en eso cambiado la realidad de lo que pasó en esas doce horas.
“Así debió suceder”, palabras del Papa Juan Pablo II. De forma objetiva, me parece la mejor y más certera opinión al respecto. Pero, solo es mi opinión.
Saludos a todos.
Jota