El Abanico
Llegados los fríos que despiden este largo y cálido verano, encuentro un soneto de Salvador Rueda dedicado al abanico. ¡Qué mejor homenaje, pues, a quien nos ha acompañado tiempo atrás!.
El soneto, dice así:
Formando sapientísimo engranaje,
catorce versos son una poesía;
y formando tu leve celosía,
catorce espadas son tu varillaje.
Del soneto en el rítmico lenguaje
prisionera te dejo el alma mía,
como dejó el pintor su fantasía
en tu vitela de ideal encaje.
Del soneto las líneas primorosas,
como catorce rayas luminosas
van a una idea a sucumbir clavadas.
Y de manera igual, bello abanico,
de tus varillas el manojo rico
clava en mi pecho sus catorce espadas.
Como siempre..........
Con mis mejores deseos para todos.
Jota.